El joven fascista que agredió a un chaval en las calles de Bilbao porque no le gustaban sus pintas ha recibido una simple amonestación, 9000€ de multa y 2 años sin poder ir a un estadio. Eso si, a los bares a pegar gente si podrá ir. Mientras,  la joven twitera Cassandra ha sido condenada por la  Audiencia Nacional a un año de prisión y siete de inhabilitación absoluta por humillación a las víctimas del terrorismo. Como veremos, es mas rentable salir a la calle a pegar gente que hacer humor negro en internet. Es cada día mas obvio que este gobierno, de carácter totalitario y profundamente inhumano, creó una nueva ley de delitos de odio no para perseguir el odio a los transexuales a los gays o a otras razas sino para perseguir cualquier tipo de disidencia. Sobre todo la disidencia de la sonrisa que es la mas potente de todas.

Generalmente el fascista nunca supo sonreír con naturalidad.